Al nacer encajaste en el orden de la naturaleza entera del planeta, pero sobre todo dentro de la organización de tu entorno, y tu entorno está contenido en otros entornos como las capas de una cebolla. En tu nacimiento saliste al mundo y entraste al orden de las cosas en ese momento, te posicionaste en un lugar con determinadas propiedades cualitativas que conformaron el perfil de tu personalidad con la recurrencia de los años. Y finalmente la suma de pequeñas decisiones que has tomado en el pasado han determinado la situación prevaleciente en la que habitas. La suma de estos factores es tu realidad. Las características congénitas e innatas en tu persona forman parte de este marco de circunstancias, recuerda que este marco está determinado por los atributos cualitativos y por la dualidad.
Las condiciones personales como economía, creencias, localidad, tipo de trabajo o estudios elegidos; son parte de esa realidad.
Eres de una forma y actúas conforme tu experiencia y personalidad te lo dictan, eso se refleja en tus signos de nacimiento, que no están influenciados por las constelaciones o los planetas, sino porque en ese lugar que te correspondió pasan determinadas cosas cada cierto tiempo, y tu inconsciente ha aprendido a estar en armonía con esas recurrencias.
Los signos día que te corresponden contienen una descripción experimental con la que identificas, ahora lo importante es leer entre líneas, porque aquello que corroboraste que eres, es solo es una referencia de tu esencia de ser. Pero tienes que encontrar aquello que ‘no eres’, porque eso te señalará el desequilibrio de tu armonía personal.
La única forma de superar las apariencias a las que nos tiene sometidos nuestro paradigma de artificialidades, es encontrando la verdadera realidad, al dejar atrás las ficciones podrás ser tú.
La autenticidad nos hará libres y nos mantendrá en armonía para alcanzar el bienestar



















